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La licitación de pozos mexicanos demuestra optimismo entre las empresas extranjeras

La licitación de pozos mexicanos demuestra optimismo entre las empresas extranjeras

La industria internacional del petróleo accedió a pagar miles de millones de dólares al gobierno mexicano por los derechos para perforar en zonas del golfo de México.

Las empresas apostaron en grande a que los precios del petróleo y del gas natural terminarían por rebotar lo suficiente para que fuera rentable hacer exploraciones y perforaciones adicionales. La venta fue un espaldarazo para la decisión de México de abrir a la inversión y pericia extranjera el monopolio del gobierno en el negocio energético.

“Esto es un voto de confianza para la reforma energética y para el potencial geológico de las aguas profundas del golfo de México”, indicó Jorge R. Piñón, expresidente de Amoco Oil Latin America y ahora analista para la Universidad de Texas, en Austin. “Todos pagaron una prima y esta prima demuestra el potencial de los bloques”, comentó Piñón.

El gobierno otorgó ocho bloques separados de territorio en alta mar a empresas como Total de Francia, y Exxon Mobil y Chevron de Estados Unidos, las cuales ya tienen una fuerte presencia en el golfo de México y, por lo tanto, pueden aprovechar el personal de servicio y las tuberías existentes que usan en estas aguas.

De las participaciones recientes, la más significativa podría ser la de China National Offshore Oil Corporation, o Cnooc, la cual ganó dos bloques en la subasta. Cnooc también tiene una presencia importante en América Latina y ahora podría convertirse en un gran competidor en México.

Tal vez lo más importante es que la licitación demuestra que la industria tiene confianza en que se recuperará del malestar que sufre en la actualidad: precios bajos, despidos y cortes en inversión de capital. Las empresas están apostando a que, si los precios se recuperan, podrán generar ganancias a partir de la producción de petróleo en proyectos costosos que se realicen en aguas profundas.

El gobierno mexicano había ofrecido en total diez bloques exploratorios, que se calculaba tendrían hasta 11 mil millones de barriles de petróleo y gas natural: el equivalente a las reservas de petróleo y gas del mar del Sur de China. No se otorgaron dos de estos bloques porque no recibieron ofertas.

“Se cumplieron todos los puntos de la lista: grandes empresas, multinacionales, ocho de diez bloques, petroleras nacionales, diversidad geográfica”, señaló Duncan Wood, director del Mexico Institute que pertenece al Wilson Center en Washington. “Es un éxito rotundo”.

En una subasta por separado, BHP Billiton ofreció 624 millones de dólares para asociarse con la petrolera estatal Petróleos Mexicanos, o Pemex, para desarrollar un pozo llamado “Trion”, la cual será la primera operación conjunta de la empresa mexicana en sus 78 años de historia. BHP Billiton venció al gigante británico del petróleo, BP, que ofreció 18 millones de dólares menos.

Pemex también será inversionista minoritario en un bloque que ganó un equipo que encabezaba Chevron.

Poco después de la subasta, el presidente de Chevron Africa and Latin America Exploration and Production, Ali Moshiri, comentó a los reporteros: “Es evidente que es una gran oportunidad para todos, incluido México. A toda la industria del petróleo y el gas le interesa México, en especial sus aguas profundas”.

Para México, la subasta es un momento extraño de noticias positivas en un periodo sombrío. La inquietud de que la administración del presidente electo Donald Trump vaya a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha golpeado al peso, ya que es la base de las exportaciones de manufactura mexicana.

Las subastas fueron el resultado de la reforma energética que se instituyó en México en 2013 y 2014, la cual terminó con el monopolio que tuvo Pemex durante 75 años y abrió las puertas a la inversión extranjera para la exploración y producción de petróleo, construcción de oleoductos y otras operaciones en materia de energía. El esfuerzo se percibió como la única manera de terminar con años de una producción en declive.

Pemex no tenía la capacidad financiera o técnica para explotar por sí sola las reservas en aguas profundas.

Aunque el momento de la subasta pudo haber sido más oportuno. Los precios del petróleo están a la mitad de lo que estaban hace poco menos de dos años, cuando el barril costaba más de 100 dólares. Hoy, el barril está en poco más de 50 dólares y las empresas están gastando mucho menos en la exploración. Sin embargo, la licitación del lunes indicó un optimismo a largo plazo.

La preocupación que hay a nivel mundial sobre el cambio climático y el estancamiento de la economía global han lentificado, pero no detenido, el crecimiento de la demanda de petróleo y gas natural. Los analistas energéticos aseguran que, si la demanda incluso llegara a su punto máximo en algún momento de la próxima década, las empresas aún tendrán que perforar nuevos pozos porque los viejos se deterioran con el tiempo. Normalmente, los pozos de esquisto, los cuales son comunes en Estados Unidos, se deterioran más rápido.

El éxito de la subasta resalta el hecho de que perforar en el golfo de México es una mejor apuesta que hacerlo en el Ártico, porque es extremadamente caro y arriesgado, o en muchos lugares de África o de Medio Oriente, que son volátiles desde el punto de vista político.

Al estar cerca de Estados Unidos junto con su mercado gigante y sus refinerías, las aguas del golfo de México también ofrecen tuberías, puertos y otro tipo de infraestructura energética. Y aunque la violencia relacionada con el narcotráfico persiste en México, el país ha sido estable durante décadas en materia de política.

Otro ganador de la subasta del lunes fue BP.

Apenas la semana pasada, a un día de que se estabilizaran los precios del petróleo gracias al acuerdo de la OPEP para cortar la producción, BP decidió comenzar un proyecto de 9000 millones de dólares en un pozo ubicado en las aguas estadounidenses del golfo de México, donde la empresa ya tiene operaciones.

Es probable que el anuncio de BP no tenga nada que ver con el acuerdo de la OPEP. Sin embargo, los dos desarrollos dan nueva vida a la producción de petróleo en el golfo, la cual se lentificó a causa del accidente en 2010 de la plataforma Deepwater Horizon de BP y del colapso en los precios del petróleo de hace dos años.

En gran parte de la región han hecho muchas pruebas con equipo sísmico, y cuatro de los bloques subastados están contiguos a zonas del golfo que pertenecen a Estados Unidos. Los ejecutivos de las petroleras indicaron que evaluarían minuciosamente las áreas antes de perforar, pero confían que los pozos serán productivos.

FUENTE:The New York Times

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