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Editorial “La coartada de los impuestos” por Eloy Garza

Editorial “La coartada de los impuestos” por Eloy Garza

La Editorial de Eloy Garza

La coartada de los impuestos

El mexicano tiene sentimientos encontrados sobre los impuestos. Recela pagarlos porque la autoridad pública se los robará. Pero, al mismo tiempo, el mexicano cree que con los impuestos, el Estado ayuda a los sectores más pobres. El uso y destino de los impuestos es contradictorio, pero el mexicano no asimila esa contradicción.

Una parte de los mexicanos resuelve sus dudas existenciales sobre los impuestos con una treta moral: “me da igual si se los roban o no, yo cumplo con pagarlos”. Otro tipo de mexicanos responden al dilema tangencialmente: “el problema no es que se los roben o no, sino la limitada capacidad recaudatoria del gobierno”. O sea, según ellos, como quiera los políticos tienen poco que robar. (editorial)

En realidad, los impuestos son un robo forzado. Una expoliación legal. Se recauden bien o mal, no ayudan en nada a la redistribución de la riqueza. Ayudan, en todo caso, a que los políticos se hagan más ricos. Y a tener sometidos a los pobres en un clientelismo electoral: te doy una despensa y me das tu voto. “Así, en vez de bajar, crece la pobreza”. Y el único beneficiario es el gobierno.

¿Se cree usted parte del gobierno? Le garantizo que no lo es. No se engañe. El Estado no está a su servicio. Los políticos no piensan en el bienestar de usted. Cuando la casta burocrática viola el “axioma de no agresión”, no le dan nada a cambio. Lo agreden a usted quitándole parte de sus ganancias. La casta burocrática en sí no produce nada. Vive a nuestras expensas. (editorial)

Aún así, el gobierno dice que somos sus “contribuyentes”. Pero para contribuir en algo o con alguien, hay que hacerlo voluntariamente. ¿Y si yo no quiero contribuir con ellos? Estaría en graves problemas legales. Con riesgo de meterme a la cárcel. O sea, me saquean lo que produzco y aparte tengo que estarles agradecido.

¿Con lo anterior doy a entender que los impuestos son un robo? No, no lo doy a entender. Lo digo abiertamente: son un robo. Una coerción que no redistribuye la riqueza porque anula la colaboración recíproca entre productores y consumidores. Un robo que empeora la pobreza y nos hunde más como país.

editorial

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@eloygarza

 

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