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Trump lanza una ofensiva para atraer a antiguos rivales

Trump lanza una ofensiva para atraer a antiguos rivales

Después de pasarse meses rememorando las brutales primarias republicanas y presumiendo sobre su victoria, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una discreta ofensiva de seducción y tendido la mano a antiguos rivales a los que ahora necesita.

La nueva incorporación a la lista es el senador por Texas Ted Cruz, que ha dicho tener considerables reservas sobre la ley republicana de sanidad que quiere aprobar Trump. El presidente y la primera dama recibieron el miércoles por la noche para cenar a Cruz, su esposa, Heidi, y sus dos hijas. Trump almorzó el día anterior con el senador Lindsay Graham, otro rival.

El presidente también ha pasado tiempo con el senador Marco Rubio, al que llevó a Florida en el Air Force One la semana pasada y que acudió a cenar con su esposa a la Casa Blanca. Hace poco se ha reunido con el gobernador de Ohio, John Kasich; el Día de San Valentín recibió al gobernador de New Jersey, Chris Christie, y a su esposa para comer y ha tenido una comida de trabajo con el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, todos rivales durante la campaña.

Esos encuentros se suceden mientras Trump sigue lanzando acusaciones sin pruebas contra su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama, lo que corta una posible fuente de asesoría en un momento en el que intenta promocionar una agenda legislativa que requerirá de cualquier aliado a su alcance.

Eso implica ganarse a antiguos rivales como Cruz y el senador Rand Paul, con el que Trump ha hablado varias veces desde que asumió el cargo, por ejemplo esta semana, según el vocero de Paul Sergio Gor.

Pero la campaña republicana de 2016 fue especialmente brutal, lo que ha provocado algunos momentos incómodos.

Durante la campaña, Trump no solo atacó a Cruz, al que apodó “Mentiroso Ted”, cuestionando su fe y sugiriendo inesperadamente que su padre podría haber estado implicado en el asesinato de Kennedy. También atacó a la esposa del senador al retuitear una fotografía poco favorecedora de Heidi Cruz junto a una imagen de la esposa de Trump, con una amenaza de “soltar la sopa” sobre la esposa de Cruz.

Cruz respondió llamando “cobarde” a Trump y tachándolo de “mentiroso patológico” y “completamente amoral”. El senador también se negó a respaldar a Trump en su discurso en la convención republicana.

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, ignoró una pregunta el miércoles sobre si el presidente tenía previsto disculparse con Heidi Cruz. En cambio, dijo que “creo que están deseando celebrar una cena estupenda”.

“Este es un presidente que va a implicarse con todo el mundo que pueda ayudar a proponer ideas y pensamientos y opiniones sobre cómo hacer avanzar al país. De modo que está deseando cenar esta noche con el senador y la señora Cruz, como ha hecho con muchos otros”, añadió.

El presidente ha celebrado una reunión tras otra mientras intenta conseguir apoyos para su propuesta de ley sanitaria, indicó la portavoz Sarah Huckabee Sanders. “Creo que hay una mano tendida a la mayor parte del Congreso”, añadió.

Cruz, que se reunió con el presidente una semana después de las elecciones, parecía igualmente dispuesto a enterrar el hacha de guerra. Antes de la cena dijo a la prensa que el presidente le había llamado varias semanas antes para invitarlos a él y a su familia a cenar y “estamos deseándolo”.

“Es principalmente una cena social, pero estoy seguro de que la conversación llegará a la derogación de Obamacare y tengo serias preocupaciones sobre la propuesta de la Cámara de Representantes tal como está redactada. No creo que la propuesta de la Cámara de Representantes, como está redactada en este momento, fuera a aprobarse en el Senado”, dijo.

En el pasado, Trump ha expresado su sorpresa por la capacidad de los políticos por dejar atrás las diferencias, incluso tras duras campañas electorales.

“Es un fenómeno muy extraño”, dijo hace poco en Fox News al describir su capacidad de llevarse bien con Obama pese a su enconada rivalidad en una campaña en la que Obama apoyó a la demócrata Hillary Clinton.

“Lo que me asombró fue que yo fui despiadado con él en declaraciones, él fue despiadado conmigo en declaraciones, y aquí estamos llevándonos bien, yendo por la avenida Pennsylvania, hablando… ni siquiera lo mencionamos”, dijo. “Supongo que así es el mundo de la política”.

Al parecer, esa relación se ha enfriado un poco después de que el actual presidente acusara hace poco sin pruebas a Obama de haber ordenado escuchas contra Trump.

Incluso Graham, que fue uno de los críticos más duros de Trump durante las primarias, pareció mostrarse de acuerdo con la idea de dejar atrás la retórica de campaña.

Después de su comida, Graham elogió a Trump y dijo que está “firmemente comprometido con reconstruir nuestro ejército, lo que es música para mis oídos. El presidente Trump está dispuesto a alcanzar acuerdos y espero que el Congreso opine de forma similar”.

Graham también pareció haber perdonado al presidente por haber leído su número personal de celular en un mitin.

“¿Cómo de buena fue la reunión? Le di mi NUEVO número de celular”, tuiteó Graham.

Jason Miller, que trabajó en la campaña y la transición de Trump, dijo que Cruz y otros antiguos rivales están deseando encontrar formas de trabajar juntos.

“Creo que hay una sensación de optimismo y confianza sobre que de verdad podremos aprobar medidas conservadoras”, dijo.

Sin embargo, hay un excandidato rival que aún no ha hecho las paces con el presidente: el exgobernador de Florida Jeb Bush.

Aunque Bush ha estado en contacto con miembros del gobierno de Trump, por el momento no ha hecho una aparición con Trump, y su portavoz Kristy Campbell señaló que no tiene planes a corto plazo de cenar con el presidente.

FUENTE: apnews.com

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