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Muestran la magia del arte huichol

Muestran la magia del arte huichol

Una colección de sillas y sillones elaborados a base de chaquira, muestra los alcances e inspiración de ese material, una de las piezas indispensables en las manifestaciones de la cultura huichol.

La manufactura de esas obras ha sido fuente de inspiración para diseñadores extranjeros.

“Aquí encontramos la representación de la encarnación de las fuerzas de la naturaleza, de la energía que fluye en el universo y su relación con este mundo mágico”. Así se explica el diseño de una silla elaborada a base de chaquira, ideada por el diseñador francés Cédric Ragot.

La silla está hecha en tonalidades verdes con toques de amarillo con pegamento especial para policarbonato.

El talento de Gregorio Barrios, un artista huichol que ha expuesto la cultura de su población en foros internacionales, está contenido en la silla “Naturaleza Fractal”, de una serie limitada a dos mil ejemplares, que elaboró a mano.

Estos son dos ejemplos de la exposición L’Artesanía de Vivir, que podrá apreciarse en el Museo Barroco de la ciudad de Puebla, del 7 de abril al 8 de mayo, así como en el Centro Cultural San Pablo, en Oaxaca, del 15 de mayo al 1 de julio.

Otra silla con un diseño distinto formará parte de la exposición. En “Ojo de Dios” se relata que se trata del “ojo de dios cuando nace el niño y cada año de vida se le da una vuelta”. Nuevamente la obra es de Barrios y de Ragot.

Otra silla, con Ragot en el diseño, pero ahora en unión con Lucas Castro, maestro artesano huichol reconocido por el Museo de Arte Popular de México, es “Wixárica”. Muestra “la iconografía huichol, como su tradicional peyote, el encierro de los venados y su guía terrestre representada por la serpiente”.

En otra silla llamada “Ceremonia Ancestral”, el “artista nos muestra una ceremonia basada en su tradicional toque de tambor. En esta fiesta los wixárikas o huicholes se preparan para iniciar un largo camino a la tierra del peyote”.

La tercera expresión artística de Lucas Castro es “Ofrenda Mezcalina”. La explicación del tema del diseño es que el pueblo wixárika “es uno de los pocos que se han mantenido puros desde antes de la conquista. En esta pieza se representa la ofrenda a una de sus deidades ‘el águila’”.

Los telares son fundamentales en comunidades indígenas del país, con bordados de punto, de cintura, a mano sobre manta, de punto de cruz sobre lino, de pedal, fino de cadenilla, fino con aguja, de cintura con brocados, de lana teñidos con tintes naturales.

Pedro Martín, artista de Cuetzalan, Puebla, se “inspiró en los árboles floridos, principalmente naranjo y café, donde se congregan diferentes tipos de pájaros”. El tema en cuestión es una silla diseñada por Studio Roche Bobois: “La Vida en el Árbol”.

Cerca de Puebla, en el Valle de Mitla, Oaxaca, está Javier García, que diseñó un lienzo geométrico basado en imágenes zapotecas, teñido naturalmente con diversos frutos y plantas. El objeto es un sillón bordado en telar de pedal con pigmentos naturales.

Valle de Mitla tiene una población de apenas 11 mil 800 habitantes en donde mayoritariamente se habla el zapoteco y el mixteco.

El bordado fino de cadenilla se halla en otra manifestación artesanal, ahora de San Juan Guichicovi, Oaxaca, con diseño de Teresa Matías Pedro. Es un sillón medallón de estilo Luis XVI, con una estructura de haya maciza, ensamblada por espigas y entalladuras.

“Su nombre hace énfasis a la técnica utilizada, así como a las flores del istmo inigualables, tanto por su colorido como por el uso de luz y sombras. Hace énfasis al sincretismo que existe entre Europa y la Nueva España”, dice la descripción.

“Amuzgo” es un nombre que “enaltece al grupo étnico al que pertenece”. Laura y Margarita Bernabé Merino son de San Pedro Amuzgo, una comunidad de Oaxaca con sólo 6 mil 500 habitantes y elaboran un sillón medallón estilo Luis XVI, tejido en telar de cintura con brocados.

De Chiapas viene otro ejemplo del telar de cintura con bordados, también un sillón medallón. “Este textil retrata la historia de un pueblo a través de sus símbolos y su imaginación. Sus flores icónicas te trasladan de inmediato a Chiapas”.

FUENTE: La Jornada

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