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Lo que sucede cuando pides que griten “México” en vez de “¡Eeeeeh, puto!”
Mexico´s fans celebrates their goal against Panama during their 2018 FIFA World Cup qualifier football match against at the Azteca stadium on September 1, 2017 in Mexico City. / AFP PHOTO / PEDRO PARDO (Photo credit should read PEDRO PARDO/AFP/Getty Images)

Lo que sucede cuando pides que griten “México” en vez de “¡Eeeeeh, puto!”

El pasado viernes 1 de septiembre la Selección Mexicana se enfrentó a la de Panamá en el Estadio Azteca en el proceso de clasificación para el mundial Rusia 2018. Tras amenazas, campañas y sanciones diversas, surgió un nuevo intento por desincentivar el homofóbico grito de “¡Eeeeeh puto!” La propuesta sonaba inteligente. “El problema no es que grites sino la palabra que utilizas. #GritaMéxico”, se leía en los cintillos electrónicos alrededor del estadio. “Cantar “puto” no te hace más mexicano, ayúdanos a evitar una sanción”.

Incluso, los que investigamos un poco más, pudimos enterarnos que la Federación Mexicana de Fútbol ofrecía donar a la educación el monto de la multa si se sustituía “puto” por “México”. Interesante. Habría que ver si funcionaba.

A mi parecer, hizo falta mayor difusión de la idea, pero algunos ya traíamos el concepto y estaba en las pantallas electrónicas. Además, el sonido del estadio lo anunciaba, aunque ya sabemos que rara vez se entiende lo que dicen. Mis compañeros ese día no tenían idea de la propuesta, pero ya estando ahí, decidimos entrarle y gritar “¡México!” Casi lloro de la emoción cuando en el primer despeje del portero de Panamá, el altavoz del estadio invitó a gritar México y acompañó a la afición en el grito. Por un momento, pareció que sí se lograba el cometido.

Para el segundo despeje, el sistema de audio oficial del estadio no entró a recordar, ni a hacer ruido. El grito fue inevitable e inequívocamente “¡Eeeeeh, puto!” Esta vez, casi lloro de la decepción.

Para el resto del partido, cada despeje del rival, entraba el audio oficial y tapaba el grito. Hacia el final del encuentro, la necesidad del estadio por gritar “puto” como si en ello se fuera la vida —o por lo menos la patria— parecía ceder y el grito empezaba a parecerse más a “¡México!” sin embargo, por lo que escuché a mi alrededor, buena cantidad de gente seguía con el nefasto grito original.

Al final, me quedo con algunas reflexiones:

1. Por la buena, es imposible. El nivel de madurez emocional del aficionado futbolero promedio hace muy difícil que acepte el cambio sólo porque le hagas saber que su conducta es ofensiva y discriminatoria.

2. El premio de donar la multa para la educación funcionaría para un reducido grupo de aficionados, siempre y cuando se comunicara en forma más eficiente. La mayoría de los asistentes no sabían que existía esta propuesta. (Y los que sabíamos nos quedamos con la duda sobre cómo se determinaría si esto se había cumplido. Supongo que, si la FIFA no impone una sanción, entonces el dinero se dona).

3. La forma de que más o menos prospere la iniciativa es siendo muy persistentes con el audio y altavoces en el estadio, de forma que el grito de los aficionados no pueda escucharse y éstos terminen cansándose de intentarlo. Mi apuesta es que terminaría por eliminarse el grito, pero no sé si realmente se cambie por otro.

Habrá que esperar y ver.

FUENTE: Hufftington Post

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