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EDITORIAL: Los limones del independiente (por Eloy Garza)

EDITORIAL: Los limones del independiente (por Eloy Garza)

El comercio que nunca descansa, igual que el diablo, ya tiene un nuevo nicho de mercado. Las empresas de telemarketing, las filiales políticas de Televisa, los asesores de candidatos electorales como los Liebano Saenz y los Federico Berrueto (esos que han hecho tanto dinero asesorando suspirantes), pueden irse sobando de nuevo las manos. Un nuevo tesoro al final del arco iris se aparece ante sus ojos pizpiretos.

Cada uno de los 31 registrados en el INE hasta la fecha, en busca de la candidatura presidencial independiente, cual mulas sin bridas y sin cabestros (con perdón) tendrán que recabar por ley la firma y los datos de la credencial de elector de 866 mil 563 ciudadanos mexicanos en edad de mercer (o sea de votar), en al menos 17 estados.

Las empresas de telemarketing que compran y venden (y aveces hasta roban) bases de datos pueden maliciar ahí un negocio suculento, jugoso y sabroso. Si gastan 200 pesos para persuadir a cada firmante, le cobrarían a su cliente, candidato independiente, algo así como 173 millones de pesos, mas gastos de logística, suma menor a la erogada en sus campañas por muchos ex gobernadores (ahora por cierto en el bote).

Dado que este tipo de base de datos sólo los tiene al alcance de su mano Telmex o Televisa, nada más estas empresas tan honorables están en la posibilidad de ilusionar a tanto suspirante con delirios imperiales y así mejorarles su mundo, bajo el slogan: “contigo la milpa es rancho y el atole champurrado”.

En el contrato que siempre firman los prestadores de estos servicios casi altruistas, podrían incluir en letra chiquita: “Nos comprometemos a hacer a nuestro cliente candidato presidencial; ya los gastos de campaña electoral correrán por cuenta del despistado”.

Otra opción sería que los aspirantes a la candidatura independiente desarrollen sus talentos de persuasión o al menos de simpatía, y así logren más barato convencer a los firmantes que (es un decir) caerían en su cesta como limones del limonero de la patria.

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