Compartir
José Vasconcelos y el acoso sexual

José Vasconcelos y el acoso sexual

Es sabido que José Vasconcelos, además de prócer mexicano, era un Don Juan. En la clasificación que trazó Tomás Segovia entre seductores y conquistadores — el seductor enamora y se va, pero el conquistador enamora y se queda — Vasconcelos sería el epígono perfecto de seductor.

Sin embargo, reacio a las aberraciones del acoso sexual, Vasconcelos nunca se valió de su jerarquía de poder como rector de la Universidad de México y fundador de la SEP, para seducir a alguna mujer. En una época dominada por el machismo más vergonzoso (la etapa de los regímenes posrevolucionarios), el educador oaxaqueño supo quedarse atrás de la delgada frontera que cruzan los acosadores sexuales y los jerarcas abusivos que asolaban los cargos públicos.

En sus memorias (que otros políticos escribían para alardear sus supuestas hazañas sexuales a la par que sus trepaduras políticas), Vasconcelos es honesto hasta límites heroicos. Cuenta, sin importarle ser pábulo y cera entre sus congéneres, que una mujer hermosísima llegó “de ofrecida” a pedirle empleo a su despacho, en la flamante Secretaría de Educación Publica. La mujer le insistió días después vía telefónica.

“Decidí no contestar… no volví a verla… Cuando años después le conté la desabrida aventura a una amiga experimentada, comentó: qué tonto fuiste; otro seguramente aprovechó lo que tú rehusaste”.

Vasconcelos concluye la anécdota con una lección de disciplina y mesura: “La represión que pude hacer del deseo vulgar inmediato contará de todos modos en mi haber”.

Y luego remata el prócer, artífice de la SEP: “…una suerte de magia blanca me mantenía impecable. Y el egoísmo de conservar entera mi fuerza para la obra en curso. La Secretaría que estaba creando era mi amada exclusiva”. Y cerrando los ojos, la dejó pasar..

Dejar un Comentario