Compartir
Quinto Sol

Quinto Sol

La trampa del discurso

Se acerca el fin del maratón Guadalupe – Reyes, el sobrepeso después de tanta celebración, abundantes viandas y bebidas que achican la ropa obligan a cambios drásticos en los hábitos.

Los discursos de los pre candidatos presidenciales también suena obeso, pesado, lento y aletargado, tal vez los suspirantes tendrán que cambiar la dieta que alimenta sus narrativas con carácter de urgente.

Se quitan el peso del discurso bofo y anquilozado, o cualquier narrativa ágil, digerible y que conecte con la gente será la que cautive más votos. Mas les vale a los precandidatos sacudir la tibieza y gordura en sus equipos de discurso y prensa, o se moverán lentos, muy lentos.

 

Fracazo de las alianzas

En los últimos 12 años de competencia democrática en gubernaturas, de las victorias aliancistas no hay registro alguno de gobierno exitoso en ejercicio compartido del poder en las combinaciones posibles de izquierda, derecha, centro y salta patras.

Este referente causa terror ante la perspectiva que las tres principales fuerzas políticas en la contienda presidencial son alianzas. Con muchos cocineros sobre la masa, haber como salen los tamales este 2018.

 

La cruzada de Anaya

El llamado joven maravilla logró lo impensable, derrotar a los Calderón Zavala, Rafael Moreno Valle y las antes poderosas curias panistas; así también avasallo a Miguel Ángel Mancera y al mismo PRD.

Hoy Ricardo Anaya pasa de avatar de guerra a fontanero emergente para contener las fugas del PAN y del PRD; la tarea es delicada porque los perredistas seguro sumarán a la causa de MORENA con López Obrador, mientras los panistas repartiran su cariño e intereses personales entre el PRI y Margarita Zavala.

Otros dos temas que ocupan la atención de Anaya son la repartición de candidaturas en los estados, y el eventual pago de cuotas al exgobernador de Sonora Guillermo Padrés, también mecenas del joven maravilla.

A poco creen que Guillermo Padrés se conforma con tener a su incondicional Damián Zepeda como presidente nacional del PAN.

Desde su reclusión domiciliaria Padrés será una mano que mece la silla del trono de Ricardo Anaya.

 

Dejar un Comentario