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EDITORIAL: Los fanáticos de la elección

EDITORIAL: Los fanáticos de la elección

De repente, las preferencias por un candidato presidencial se convierten en una dinámica parecida a las discusiones entre aficionados Tigres y de Rayados.
No hay razonamiento que valga…
Para sus seguidores El Peje es impoluto… El Peje es como el presidente coreano, carece de fondillo y por lo tanto, no hace caca.
Para los de Anaya, el tipo es el joven más brillante, el político más avezado… el muchacho no traicionó a Madero, ni malversó millones de pesos destinados en promover a su partido, para promoverse a sí mismo.
Para los de Pepe Meade, el señor es ciudadano, no es político aunque haya vivido de la política desde tiempos de Fox… es como un tigre vegetariano, pues.
¡Y sáquelos de ahí!
Las campañas son inútiles cuando nadie es susceptible de cambiar su preferencia.
Cuando nadie escucha a los demás, porque son como los promotores religiosos quienes le entregan una revista pero se niegan a recibir cualquiera de otra religión.
Ya no somos simpatizantes de un candidato, somos fanáticos.
Así, lamentablemente, este país no sale de su atasco… no sacamos la gata a mear.
El 2 de julio, tras el resultado, usted volverá a trabajar, o a la escuela o a la estufa y el trapeador… el 2 de julio habrá todavía muchos pendientes por sacar… ¿supone que vendrá El Peje a sacarlos por usted… o que Anaya tomará el trapeador para limpiarle la casa… o que Pepe Meade venderá los productos que usted necesita vender para tener su comisión?
Yo supongo que no, pero escucho a los simpatizantes y me convencen de que sí.
Pocas mentes se mantienen frías y expectantes, pocas mentes preguntan, leen, comentan y se mantienen atentas.
Espero de corazón que entre fanáticos terminen empatados, y que los pocos que razonan y escuchan, decidan para bien el futuro de la mayoría enardecida.
Si no…
¡Ya nos cargó el payaso!

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