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Quinto Sol

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AMLO, bateo de sacrificio
El candidato presidencial de MORENA, Andrés Manuel López Obrador siempre manda mensajes ambiguos en momentos decisivos, su visita a los Tomateros de Culiacán, equipo de la prestigiada Liga Mexicana del Pacífico de beisbol dejó varias interpretaciones.

El equipo de los Tomateros de Culiacán invitaron a “Ya sabes quién” a poner el jersey del equipo campeón que representará a México en la Serie del Caribe, pero la respuesta del tabasqueño fiel a su perfil arisco dijo que no, porque le iba a los Mayos de Navojoa, Sonora, equipo que obtuvo el segundo lugar. Como de costumbre, batea de foul hasta las bolas bajas.

Otra lectura es la insistencia y comodidad de Andrés Manuel con el segundo lugar, en lugar de simpatizar con los campeones, prefirió optar por el segundo lugar como siempre. ¿Será costumbre o premonición del dueño de MORENA?

Pero el más atrevido análisis es que Andrés Manuel realizó un bateo de sacrificio para impulsar que unos días más tarde José Antonio Meade con humildad se enfundara el jersey de los Tomateros y asestar un batazo de home run. Difícil entender el juego de AMLO.

Narro como novia de rancho
Al secretario de Salud federal José Narro nomás no le sale ninguna jugada, primero se acabó la esperanza con la caída de Miguel Ángel Osorio Chong, después el ser considerado el Plan B dentro de la misma estrategia del hidalguense, y por último un escaño en el Senado por la vía plurinominal.

Las malas apuestas de José Narro, primero en contra de la decisión del presidente Enrique Peña Nieto a favor de la candidatura de José Antonio Meade, y también la crisis generada en el sector salud en Oaxaca con la decisión de José Murat Casab a través de la mano de su hijo el gobernador Alejandro Murat, para imponer en la Secretaría de Salud oaxaqueña a un personaje con experiencia y referencias tan oscuras y tenebrosas como el mismísimo Arturo “El Negro” Durazo.

El entuerto que tiene en pie de lucha al Sindicato de Trabajadores de Salud en Oaxaca, por cierto grande en número y en capacidad de movilización, obliga a José Narro a mantenerse en la Secretaría de Salud federal por un breve tiempo, más, aunque su salida es una bola cantada.

En esta forma José Narro se quedará sin escaño en el Senado, y sin posición en el gabinete federal. Tal vez regrese a la UNAM a sacudirle el tapete al rector Don Enrique Graue.

Sheriff volador
Desde el gobierno de Felipe Calderón se dejan ver señales claras de la preocupación de nuestro vecino del norte por la real amenaza terrorista que ocupe México como territorio de tránsito y estadía pasiva. Durante la administración esos reclamos han sido constantes, pero el común denominador entre los gobiernos uno del PAN y otro del PRI ha sido la indiferencia y subestimar sistemáticamente este tipo de amenazas.

La negativa del gobierno de Enrique Peña Nieto en voz del canciller Luis Videgaray sobre el tema de sheriff aéreo, con mucha probabilidad detone endurecimiento de políticas y estrategias de seguridad que tomarán por sorprendido a los mexicanos que viajen por vía aérea hacia cualquier destino en los Estados Unidos.

Paste dividido
Nadie entiende como paso pero así fue, el Partido Encuentro Social nació con sello hidalguense, con el impulso de Miguel Ángel Osorio Chong, y de Jesús Murillo Karam quién puso a su sobrino Alejandro González Murillo como número dos del PES.

Después del affaire del PES con Andrés Manuel López Obrador y todo un entramado de claro-oscuros, finalmente el sobrino del exprocurador Murillo Karam, el que se cansó de buscar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos; el sobrino prodigo finalmente renunció a todo vínculo con el PES para brincar a otro partido de dudosa reputación como el PANAL, para agenciarse una posición privilegiada en la fórmula del PRI, acompañando a Nuvia Mayorga, a quién apenas hace unos días vincularon con el caso Odebrecht.

¿Se pelearon los dos caciques hidalguenses? O sólo fue una operación “para taparle el ojo al macho”.

 

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