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Aquí en confianza: La fuerza de Coahuila. 100 días de gobierno

Aquí en confianza: La fuerza de Coahuila. 100 días de gobierno

Cuenta la leyenda griega que un labrador de nombre Gordias fue llamado a convertirse en el monarca de la antigua región de Frigia, gracias al gentil patrocinio de un oráculo que vaticinó la asunción del modesto personaje al relevante cargo. El nuevo rey, ni tardo ni perezoso, decidió hacer honor a su nombre y fundó la ciudad de Gordión. Ahí, satisfecho con el designio divino, ofreció al templo de Zeus todo cuanto tenía y, para hacerlo, ató fuertemente su carreta mediante un nudo que – según se cuenta – era imposible de deshacer. Rápidamente se esparció el rumor entre los pobladores de que aquel que lograra desatar la complicada atadura, ejercería su poder en toda Asia. Alejandro Magno, Rey de Macedonia, andaba por el rumbo haciéndola de tos en su objetivo de conquistar el Imperio Persa. Cuando llegó a Frigia se encontró frente al reto de deshacer el nudo gordiano y, después de contemplarlo por un rato, desenvainó su espada y lo cortó de un tajo, a lo que después dijo – de acuerdo el relato del historiador romano Quinto Curcio Rufo – “Tanto monta cortar como desatar”, o dicho de otra forma, en las palabras de Don Héctor: “Da lo mismo atrás que en ancas”.

 

Asumir el gobierno de una entidad en constante crecimiento, representa indudablemente un enorme desafío. Al iniciar sus funciones, el gobernante tiene ante sí la disyuntiva de enfrentar las complejidades propias del encargo a través de decisiones tomadas a la ligera, o apegar su desempeño a un verdadero proceso de planeación estratégica. Para cumplir con los propósitos trazados y lograr el bienestar social, aquí no da lo mismo cortar que desatar.  La actuación de quien gobierna debe ser firme y decidida, pero a la vez, responsable, madura y sensata.

 

Miguel Ángel Riquelme cumplió sus primeros cien días como Gobernador de este pedazo de México. Sin aspavientos ni superflua parafernalia, el mandatario se dirigió a las y los coahuilenses para hacer un recuento de los resultados hasta ahora obtenidos por la aún naciente administración estatal.

 

Debemos reconocerlo, el balance general deviene positivo. Al respecto, conviene destacar algunos de los principales aspectos del mensaje ofrecido por el mandatario.

 

Es innegable, la mayor preocupación de las familias coahuilenses es la de conservar la tranquilidad de la que ahora se goza; sobre todo, al ser testigos del indiscriminado aumento de la violencia y la delincuencia en las entidades vecinas. Acá otro gallo nos ha cantado. Aunque queda mucho por hacer, las cifras de homicidios relacionados con la rivalidad delincuencial y las que corresponden a los robos en todas sus modalidades, continúan a la baja. Además, se hicieron los ajustes necesarios a la normatividad vigente y ahora se cuenta con una Secretaría de Seguridad Pública en el organigrama estatal, misma que – de acuerdo con los últimos reportes – estará a cargo de quien se desempeñó como Comisario y Director General para la prevención de delitos cibernéticos de la PFP, José Luis Pliego Corona.

 

Por lo que hace al crecimiento económico, nuestro estado sigue a la vanguardia en materia de generación de empleo. Tan solo en los meses de enero y febrero, a Coahuila llegaron más de 18,200 nuevos puestos de trabajo; cifra nunca antes alcanzada al inicio de un año. Por si esto fuera poco, se instalaron dos nuevas empresas en la entidad, mientras que dos más anunciaron sus inversiones en estas tierras.

 

Además, a través de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social, inició la aplicación de la encuesta “Coahuila Opina”, mediante la cual, se logrará conocer con certeza los nombres y ubicación de las y los coahuilenses que tienen mayores carencias. Así, los beneficios de los programas sociales se destinarán a aquellos que más lo necesitan y, a través del padrón único de beneficiarios, se podrá hacer un mejor uso de los recursos presupuestados para este importante rubro.

 

Aquí en confianza, las resultas de los primeros cien días del gobierno estatal permiten visualizar un panorama alentador. Si bien, aún queda un largo camino por andar, el gobierno en turno sabrá aprovechar la fuerza de Coahuila; esa que radica en su gente buena y de bien, principalmente en aquellos que saben que – ante los mayores retos – se debe aprender a desatar los nudos, antes que intentar cortarlos. Ahí se los dejo para la reflexión.

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