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Las 5 muertes más tristes de artistas mexicanos

Las 5 muertes más tristes de artistas mexicanos

Muchos artistas han tenido finales trágicos marcados por sus excesos y sus pasiones.

En el imaginario colectivo, la idea del artista está ligada a la de alguien que vive más allá de las reglas que nos gobiernan al resto de los mortales, ya que se considera al arte algo sublime. Sub-limis: por debajo de los límites, o sin límites. No obstante, muchos artistas han tenido finales trágicos marcados por sus excesos y sus pasiones. Es así que se vuelven íconos, no sólo por su obra sino por su estilo de vida.

De México se suele decir que es una tierra de poetas, y dentro de este universo de artistas también hay casos icónicos de excesos, tragedia y pasión. Estos son sólo algunos casos de artistas mexicanos que murieron víctimas de su frenesí y entrega.

1. Silvestre Revueltas, músico y compositor

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Revueltas, miembro de una familia de artistas, era un aficionado a las parrandas, a la vida bohemia. Fue así que el compositor de Sensemayá frecuentaba los bares de la ciudad, y fue justamente durante la noche de estreno de El renacuajo paseador, una pieza para ballet, que tras haber bebido cerveza fría y salir a la calle con ropa ligera murió víctima de bronconeumonía en una casa de la colonia Doctores un 5 de octubre de 1940.

2. Jorge Cuesta, poeta

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En Veracruz, el ingeniero Jorge Cuesta estaba al mando de los ingenios azucareros que heredó de su familia; sin embargo fue en la Ciudad de México donde conoció al amor de su vida: Lupe Marín, esposa de Diego Rivera, enemigo intelectual. Después de huir con Jorge a Veracruz, Lupe se divorció de Rivera y se casó con Jorge, con quien tendría hijos. Sin embargo, los problemas de paranoia de Cuesta y el carácter violento de Marín lo fueron encerrando en un bucle de crisis nerviosas y alucinaciones. Hasta que un 13 de agosto de 1942 el autor de Canto a un dios mineral se habría castrado en la celda del manicomio al que había ingresado voluntariamente.

3. Rosario Castellanos, poeta

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La autora del Eterno femenino, Destino y Mujer que sabe latín, no encuentra marido ni buen fin, tuvo una infancia difícil en su natal Chiapas; sin embargo, el contacto con las comunidades indígenas marcarían su forma de escribir. Pero lo que la marcó en lo más profundo fue su matrimonio con Ricardo Guerra, Director de la Facultad de Filosofía y Letras, ya que esta relación estuvo marcada por la pasión, los engaños y el machismo de Ricardo, hechos que generaron importantes contradicciones en Rosario y por los que optó por mudarse a Israel como embajadora de México. Sin embargo, una desafortunada tarde de agosto de 1974 al salir de la ducha tropezó con el cable descarapelado de una lámpara, lo que le ocasionó la muerte.

4. Guadalupe Amor, poeta

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De cuna noble, heredera de galerías de arte y apasionada del derroche y lo políticamente incorrecto, también conocida como Pita Amor, asaltó los círculos intelectuales del México posrevolucionario, entablando amistad con María Félix, Diego Rivera —quien la pintaría al desnudo—, Salvador Novo, Carlos Fuentes, entre otros. Su derroche la llevó a consumir su fortuna muy pronto y a finales de los años 90 terminó prácticamente en la indigencia, vendiendo a 20 pesos sus sonetos en la Zona Rosa, donde antes tenían cita las grandes reuniones de intelectuales.

5. José Alfredo Jiménez

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El gran cantautor oriundo de Guanajuato y amigo íntimo de Chavela Vargas, con quien compartió botellas y mujeres, murió de cirrosis a causa de su alcoholismo a la edad de 47 años, el 23 de noviembre de 1973. En varias entrevistas, Chavela comenta que a pesar de que ambos bebían demasiado, ella sí comía y José Alfredo no, prefería seguir tomando, lo que provocó un rápido deterioro de su salud.

FUENTE: culturacolectiva.com

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