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El atlas de las células humanas impulsado por Facebook tiene sus primeros frutos

A finales de junio del año 2000, Bill Clinton presentó en la Casa Blanca el borrador del Proyecto Genoma Humano. Allí, acompañado de los científicos Francis Collins y Craig Venter y de Tony Blair vía satélite, el presidente de Estados Unidos anunció los primeros resultados de un mapa que permitía descifrar el también conocido como libro de la vida, nuestro ADN. La secuenciación del genoma permitía escribir un nuevo capítulo en la historia de la ciencia.

Desde entonces, la lectura de los miles de genes de nuestra especie nos ha permitido avanzar en la lucha contra diferentes enfermedades. Un mapa, tanto en la medicina como en la vida real, sirve para saber dónde ir. Gracias al Proyecto Genoma Humano, en la actualidad conocemos mejor dónde buscar algunas de las causas de importantes afecciones y así poder desarrollar modelos animales para entender su desarrollo.

Casi dos décadas después, la comunidad científica ha impulsado la creación de un nuevo mapa, bautizado como el atlas de células humanas, para explorar con más detalle nuestro cuerpo. El objetivo es cartografiar el número y el tipo de células que conforman el organismo. “Es el siguiente proyecto a gran escala más ambicioso después de secuenciar el genoma y, probablemente, transforme la forma en la que se realiza la biología celular y molecular en el futuro”, explica a Hipertextual Holger Heyn, jefe de grupo de Single Cell Genomics en el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG).

Un atlas impulsado por Zuckerberg y Chan

Un equipo de investigadores, liderado por el Instituto Broad del MIT y del Massachusetts General Hospital (Estados Unidos), ha empleado tecnologías de última generación para analizar las células a nivel individual. Gracias a los métodos para secuenciar el ARN de cada célula —la molécula que se genera a partir del ADN para dar lugar a las proteínas—, los científicos han identificado un nuevo tipo de célula en el tejido de las vías respiratorias de ratones, confirmando sus hallazgos en tejido de origen humano. Sus resultados han sido publicados en el último número de la revista Nature.

Tras aplicar la secuenciación de ARN de células individuales en las vías respiratorias de los modelos animales, los investigadores identificaron un tipo celular raro, que representaba menos del 1% de la población total. Las células han sido bautizadas como ionocitos pulmonares, ya que su patrón de expresión genética es parecido al de los ionocitos. Estas segundas células especializadas regulan el transporte de iones y la hidratación en las agallas de los peces y en la piel de las ranas. En el caso de los ionocitos pulmonares, los científicos aún desconocen qué funciones podrían tener, aunque sí han descubierto que expresan múltiples genes relacionados con el transporte de iones.

En particular, este aparente nuevo tipo de célula —que deberá ser validado en investigaciones posteriores— parece jugar un importante papel en la regulación de una proteína implicada en la fibrosis quística. Según defienden en Nature, los ionocitos pulmonares producirían una molécula capaz de controlar CFTR, una proteína que facilita el transporte activo de iones hacia el exterior de las células. Cualquier fallo en CFTR, como sucede en los pacientes con fibrosis quística, supone un incremento de la concentración de cloro y sodio en las secreciones corporales. En otras palabras, se acumula moco muy espeso y pegajosoen órganos tan importantes como los pulmones, el páncreas, el hígado o el intestino.

pulmones

Fuente: Pixabay.

“La fibrosis quística es una enfermedad increíblemente bien estudiada, y todavía estamos descubriendo una biología completamente nueva que puede alterar la forma en la que la abordamos”, explica en un comunicado Jayaraj Rajagopal, médico del Massachusetts General Hospital. El facultativo destaca su sorpresa cuando descubrieron que “la mayoría de la expresión de CFTR se ubicara en estas células raras”, un hallazgo que corroboraron con la gran cantidad de datos obtenidos dentro del Human Cell Atlas. La iniciativa fue apoyada por la Chan Zuckerberg Initiative, impulsada por el creador de Facebook, que ha aportado 15 millones de dólares a los 85 proyectos de investigación. Sus primeros datos en bruto fueron difundidos el pasado mes de abril.

“Aunque estos resultados sugieren que los ionocitos cuentan con un rol clave en la biología de los conductos respiratorios y en la fibrosis quística, se necesita todavía mucho trabajo para definir sus funciones fisiológicas, el papel de CFTR en estas actividades y cómo su pérdida causa o contribuye en los síntomas de la enfermedad”, comenta en una tribuna publicada por Nature Mark Krasnow, del Howard Hughes Medical Institute de California (Estados Unidos). El especialista, que no ha participado en la investigación, destaca la necesidad de desarrollar técnicas para manipular genética o farmacológicamente estas células o reemplazarlas en modelos animales e incluso en pacientes con el fin de entender para qué sirven. Tras realizar el primer borrador del atlas, con entre 30 y 100 millones de células, el consorcio pretende cartografiar en detalle al menos 10.000 millones de células de todo el cuerpo humano.

FUENTE: hipertextual.com

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