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12 feminicidios diarios: México, la nación de la impunidad

El feminicidio en México es un problema que nos debe importar a todos.Del 1 de enero al 7 de agosto se han reportado 1150 feminicidios, principalmente en el Estado de México con 111, Guanajuato con 102, Veracruz con 98, y Guerrero con 98.

Magdalena López nació el 29 de septiembre de 1984. Era madre de un joven de 15 años, y también cuidaba de la hija de su pareja, quien desde pequeña fue arropada por Mandy, como le decían de cariño. También era hermana de Antonio, Willy, Corina, Mercedes, e Hilda.

El 01 de julio de 2016, Mandy salió a una reunión de amigos muy cerca de casa. Se estuvo comunicando con su hijo, y a las 10:30 de la noche, él preguntó: “Y qué tal está” (la reunión).

Mandy contestó: “Hay muchos gays, todo bien. Te amo”.

Él escribió: “Te amo mamá”.

Mandy dejó de comunicarse.

Al día siguiente, el hijo de Mandy le hizo saber a las hermanas de su madre que Mandy no había llegado a casa. De inmediato se trasladaron al Ministerio Público de Huixquilucan, en el Estado de México.

En ese momento le hicieron saber a una de las hermanas que una mujer había sido encontrada en la calle durante la madrugada: playera vino, calcetas negras, chamarra color mostaza, sin pantalón.

“El mundo se me vino encima”, me contó Mercedes. “Supimos que era ella por su chamarra”.

Mandy salió a una reunión y apareció violada y asesinada en la calle el 02 de julio del mismo año, a 15 minutos de donde vivía. Han pasado más de dos años y no hay ninguna respuesta de las autoridades. Para las personas cercanas a la familia fue doloroso, no así para aquellas que leyeron la nota: El cadáver semidesnudo de una mujer fue hallado en el poblado de San Bartolomé Coatepec, en Huixquilucan.

Mandy ya no está con su familia, y las autoridades mexiquenses no han hecho mucho por dar con quien o quienes la aniquilaron. Las carpetas son muchas. Lo más grave de todo es la insensibilidad y poco interés de una fiscalía de género que se encuentra sin cabeza.

La familia de Mandy, junto con otras muchas más, está en la larga lista de la indiferencia, en la lista de espera por justicia. Porque en éste país, ellas son mujeres y hay una larga lista de agravios que las hacen tener que esperar, porque no son un tema prioritario ni para el gobierno que se va, ni para el que llega.

En 2018, a diario son asesinadas aproximadamente nueve mujeres en el país, y el pasado 19 de agosto documentamos doce feminicidios en un día. México es el país de la impunidad, mujeres arrojadas a la calle, por sus hijos, parejas, amigos, vecinos, desconocidos. Y la justificación recurrente que la mayoría de esta sociedad ególatra encuentra es que seguro “eran putas” o “buscaron su feminicidio por andar de cuscas”.

Desde el 20 de febrero de 2016 inicié con la visibilidad diaria de feminicidios en todo el país, que no solo me ha dejado con decenas de noches en insomnio, sino con el sabor amargo de saber que, a ti no te importa. Decenas de mujeres regadas donde vives. Infinidad de mujeres descuartizadas donde vive tu vecino, y otras tantas arrojadas en canales de aguas negras.

Infinidad de comentarios que laceran, que criminalizan, que revictimizan a aquella mujer que fue dejada en medio de una calle, ultrajada, mancillada, desechada como lo que en este país para muchos somos, basura.

No señora, no señor, ellas eran mujeres, y un ser o varios sin entrañas, sin madre, decidió asesinarlas. Amas de casa, niñas, estudiantes, doctoras, veterinarias, profesoras, funcionarias, prostitutas, empleadas, desempleadas, desconocidas, mujeres que están siendo asesinadas a diario en tu país.

Nuevamente le insisto a todas aquellas personas que siguen justificando a los asesinos. Ninguna mujer sale a una reunión, a trabajar, a la escuela para ser asesinada. Ninguna se casa, se junta o tiene una pareja para ser destruida. Las niñas no andan seduciendo hombres para que las violen y asesinen. Ninguna tiene hijos para que cuando sean adolescentes o adultos les arranquen la vida.

Son feminicidios y eso no importa porque al ignorarlo para ellos no existe. Solo es la imaginación colectiva de algunas personas conscientes que están hartas de seguir llorando todos los días, cada vez que una mujer es encontrada asesinada.

FUENTE: vice.com

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