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La exhibición del literato acosador

La exhibición del literato acosador

Hace meses leí una novela brutal que me sacudió las entrañas: El monstruo pentápodo de la gran narradora Liliana V. Blum. Los delitos sexuales son crímenes que suelen dejar graves secuelas en sus víctimas; actos machistas atroces que buscan someter despiadadamente a uno o varios inocentes.

El caso de Felipe Montes, publirrelacionista de sí mismo y mediocre novelista del ITESM, acusado de acoso sexual, refleja lo fácil que representa para una autoridad o representante del poder intelectual, político o económico de Monterrey sojuzgar a una persona vulnerable. También ilustra la rapidez con que una acusación de abuso sexual se viraliza, gracias a las redes sociales.
Ahora bien, precisamente porque nadie en su sano juicio debe tolerar un posible delito sexual, que lesione la dignidad de las víctimas, es importante documentar cada acusación y no adelantar sentencias inapelables; menos repartirlas a mansalva en denuncias anónimas.
Tampoco ayudan las bromas, memes y burlas dedicadas a trivializar el hecho. Esto, en vez de ventilar, solapa a los innumerables agresores sexuales (los monstruos pentápodos de Blum) que en Monterrey se ocultan bajo un halo de respetabilidad.
Sin embargo, tal parece que no es este el caso de Felipe Montes. Por su bien, y para que no se deteriore la imagen del gremio universitario en general, debe dar su versión y sostener su defensa no solo legal sino moral. Mucho tiene que decir él – y no los demás que fungimos en calidad de terceros — al respecto. Esperemos que hable pronto.

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