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Las irregularidades que provocaron el derrumbe de Zapata 56

Las irregularidades que provocaron el derrumbe de Zapata 56

Unas semanas después del derrumbe del Residencial San José, un despacho especializado en ingeniería hizo un dictamen técnico de las irregularidades que llevaron al colapso del edificio en el que murieron dos mujeres.

Realizado por el despacho privado Nava Díaz y Asociados, el dictamen es parte de las pruebas que se presentaron contra uno de los detenidos, el arquitecto Jaime Smith Ríos, por homicidio culposo por el derrumbe del edificio ubicado en Zapata 56, en una audiencia en la sala 7 del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

El dictamen detalla irregularidades que van desde fallas de origen en el diseño, uso de materiales inadecuados y violaciones al Reglamento de Construcciones del Distrito Federal y sus Normas Técnicas Complementarias, y diferencias entre lo declarado en el proyecto arquitectónico y lo ejecutado en el proceso de construcción del edificio.

Los responsables de estas irregularidades, según el dictamen, son la empresa que realizó el cálculo de la estructura, construyó el edificio y que realizó el proyecto arquitectónico, así como al Director Responsable de Obra (DRO). En este caso, Canadá Building Systems de México y el arquitecto Juan Duay Huerta.

Estas son las irregularidades detrás del colapso de los departamentos en Residencial San José, ubicado en Emiliano Zapata 56 en la colonia Portales Sur de la delegación Benito Juárez, según el dictamen técnico.

Mal desde los cimientos

JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ

El edificio de Zapata 56 estuvo mal diseñado y construido desde los cimientos, una parte fundamental de la estructura que contribuyó al colapso, según el dictamen.

El cimiento, que es la parte bajo la tierra que soporta el edificio, era diferente al que se reportó en el proyecto arquitectónico y violaba las especificaciones de la Mecánica de Suelos, un estudio de ingeniería previo que analiza el suelo respecto al tipo de construcción.

Con cimentación a menor profundidad, el edificio opone menor resistencia ante el movimiento sísmico.

El estudio de Mecánica de Suelos establecía que debía hacerse un cajón de cimentación rígido a 2.5 metros de profundidad. En lugar de eso, el edificio tenía una losa de cimentación con contratabes invertidas menos profundo, con solo 1.8 metros.

“Al tener la cimentación a menor profundidad de desplante (1.8 mts) que la calculada (2.5 mts), el edificio tiene menor empotramiento, es decir, opone menor resistencia ante el movimiento sísmico que el que debió tener con el estudio de Mecánica de suelos”, concluía el dictamen.

Esta irregularidad contraviene las Normas Técnicas Complementarias (NTC) para el Diseño y Cimentación de Construcciones y del Reglamento de Construcciones del Distrito Federal (RCDF), que estipulan que “el desplante se hará a la profundidad señalada en la Mecánica de Suelos”.

Semisótano: columnas débiles

JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ

La estructura del semisótano del edificio es un marco, que está compuesto por columnas y vigas, ambos elementos con irregularidades.

El proyecto arquitectónico establecía que se construirían 6 columnas de 20 x 40 centímetros, lo que violó el mínimo de 30 cm para un lado que estipulan las NTC en Concreto.

Seis columnas del semisótano no cumplían con la norma.

Además, las vigas no tenían la dimensión correcta (diámetro) y los anillos que las componen no estaban distribuidos de la forma adecuada -que implica que estén más juntos en las orillas-, como se estipula en las NTC-Concreto para “Marcos dúctiles”.

“La separación de estribos (anilllos) no puede ser igual en toda la viga (18 cm parejos), sino que debe existir una zona de confinamiento de los estribos en los bordes”, concluía el dictamen.

Esta irregularidad proviene desde el diseño arquitectónico, pues de origen el proyecto tenía especificaciones que “no cumplían con la norma”.

Una decisión errada

CUARTOSCURO

Los cimientos y el semisótano forman la base del edificio, pero a partir del primer nivel la estructura se compone de muros de carga, que van formando los departamentos de los cinco niveles.

Como se explica en párrafos previos, el semisótano fue diseñado como marco, que por no tener las especificaciones necesarias tenían columnas más delgadas y vigas con menor momento de inercia, es decir, menor oposición a moverse o deformarse.

El semisótano era más flexible que el resto del edificio.

Por otra parte, los muros de carga son más robustos, tienen mayor masa y, con ello, tienen el efecto contrario a los marcos, es decir, tienen mayor momento de inercia.

“El edificio estaba estructurado con marcos en el semisótano, y muros de carga en todos los demás niveles, por esta razón, el semisótano era más flexible que el resto del edificio“.

Esto quiere decir que la parte baja del edificio era mucho más susceptible al movimiento y la deformación (flexibilidad) que la estructura en las partes superiores, una decisión errada para soportar un movimiento sísmico.

Vulnerable ante sismos

JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ

Del nivel uno hacia arriba el edificio era de muros de carga, con cerramientos de vigas (de forma horizontal) y castillos (vertical).

El dictamen revela que los castillos usados en los muros de carga no eran los mismos del proyecto arquitectónico, que reportaba castillos armados con varilla de ⅜ de pulgada.

En lugar de lo que decía el proyecto, el edificio tenía castillos prefabricados Armex, que son más delgados y el acero con el que están hechos tiene una resistencia mayor.

Usaron coeficiente sísmico 2.85 veces menor al que se debió utilizar.

“Son castillos más frágiles (se quiebran con mayor facilidad) y, por tanto, menos apropiados para soportar esfuerzos sísmicos“, concluía el dictamen.

Además, se utilizó un coeficiente sísmico -el cálculo que establece la fuerza sísmica que podrá resistir la estructura del edificio- 2.85 veces menor al que se debió utilizar según las NTC para el Diseño por Sismo y el RCDF.

JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ

En la construcción no participó un corresponsable en seguridad estructural.

A esa irregularidad se suman dos omisiones: en el desarrollo de la obra, el DRO no solicitó la participación de un corresponsable en seguridad estructural y tampoco pidió que se realizaran pruebas de carga, que se usan para comprobar la seguridad de una estructura.

“No se encontró evidencia en la documentación (carpeta de investigación) de que alguien (DRO o delegación) tuviese dudas sobre la confiabilidad de la estructura”.

En el dictamen técnico de las irregularidades en el edificio de Zapata 56 se define el responsable de que las normas no se siguieran. En todos los casos, se atribuye esta responsabilidad al DRO y la empresa que construyó la estructura.

FUENTE: huffingtonpost.com.mx

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